Posteado en Poemas con etiquetas, sobre Julio 12, 2008 por Coito ergo sum

 

 

Blue. Azul. Cielo sin nubes. Noche sin estrellas.

A veces la tristeza y la melancolía y el retiro voluntario de esto que nos rodea. De automóviles que gritan. De ventanas rotas y animales sin dirección. De llanto de niños y radios.

Estado del cuerpo, me susurras tú a los labios. Yo, mirando los tuyos. Es una ausencia, me explicas con aquella sonrisa. Un no estar acá. Como aquel niño abrazando un cachorro confundido entre sus brazos. Nada le importa. Nada lo perturba. El sonido de los zapatos. La voz de su madre. Nuestras miradas. Se acurruca en su esfera de peluche latiente. Un tesoro hallado. Un espacio azul descubierto sin querer.

Minuto azul. One blue second. Mirada hacia el interior. Donde todo tiene el color de tus ojos.

Solo tú. Minuto azul, pero contigo. En tu piel y en cada rincón de tu cuerpo. Como ese niño, me abrazo a ti. Mis brazos dejaron ya de ser pequeños. Me aferro a tu cintura con los dientes. Tú eres mi esfera, mi espacio azul. My last blue corner.

Blue. Azul. Estado del cuerpo. Y de los besos por la noche. Y de tus piernas atrapando mis manos. Y el calor de tus pechos sobre el mío. Y el sudor de tus caderas. Cielo sin nubes donde extiendes tus alas. Tus alas de arena. Tus alas color espuma-de-mar. Lo cubres todo. Y todo es azul cuando me reflejo en tu mirada.

Everything is blue.

Nuestros cuerpos ausentes dejan una silueta en la pared. Única figura de nosotros sobre un fondo azul que es el océano ya sin sol. Las olas del mar bajo un atardecer melancólico y sin lunas. Olas que se elevan para tocarte. Para sentir el sabor de tus plumas pegadas al techo de este cuarto azul.

Nada tiene conexión más allá de tus ojos. Nada se relaciona. Solo en el leve temblor de tus muslos la arena bajo nuestros pies es húmeda. Planeta azul que nace de tus manos sobre mis mejillas.

Blue, cuando miro desde el refugio de tu piel. Como sorprender la luz del océano entre cada uno de tus cabellos. Como acariciarte sin motivo cada mañana. Como besarte. Como escribir sin entender porqué. Como terminar y cerrar los ojos y perder el cuerpo y disolverme en tu garganta y volver a empezar en un mundo nuevo.

Blue. Azul. Cielo sin nubes. Noche sin estrellas. Siempre sobre ti.

 

Posteado en Eventos con etiquetas, , , , sobre Junio 17, 2008 por Coito ergo sum

JUEVES 19

1era MESA

Modera: Yeni Maldonado

Jorge Zagal Matasoglio (UNFV)

Dalia Espino (UNMSM)

Jesús Zavala (UNMSM)

Clotilde Morales Rubio (ESCUELA)

 

2da MESA

Modera: Jorge Vergara

Pedro Espinoza H. (UNFV)

Jorge de La Cruz (UNFV)

Paulo César Peña (UNMSM)

Carlos (ESCUELA)

 

3era MESA

Modera: Rosarella Jhon

Luis León (UNFV)

Luis Mendoza (UNFV)

Ludwig Saavedra (UNMSM)

José Sifuentes (UNFV)

 

4ta MESA

Modera: Patt Monroe

Juan Pablo Mejía (UNMSM)

Pablo Salazar Calderón (PUCP)

Gabriela Ibáñez (PUCP)

Comandante Escobar (ESCUELA)

 

5ta MESA

Modera: Paulo Peña

José Miguel Herbozo (PUCP)

Rocío Fuentes (PUCP)

Andrea Cabel (PUCP)

John López (Grupo Anábasis)

  

 

VIERNES 20

1era MESA

Modera: Carlos Roses 

José Caro (poeta, vagabundo y dipsómano) (UNFV)

Édgar Gamboa (UNMSM)

Wilber Moreno (UNMSM)

José Antonio Cristóbal Márquez (ESCUELA)

 

2da MESA

Modera: Florentino Díaz 

Enrique Beó (UNFV)

Eduard André Ríos (ESCUELA)

Carla Valdivia (U. DE LIMA)

Gimena María Vartu (UNMSM)

 

3ra MESA

Modera: José Antonio Cristóbal

Renato Arce (UNFV)

Giancarlo Huapaya (Escuela de Periodismo B. y M.)

Alex Morillo (UNMSM)

Daniel Amayo (UNMSM)

 

4ta MESA

Modera: Armando Alzamora

Florentino Díaz (PUCP)

Alesandra Tenorio (UNFV)

Víctor Ruiz (UNFV)

Josefina Jiménez (UNMSM)

Miguel (ESCUELA)

 

Posteado en Poemas con etiquetas, , sobre Junio 2, 2008 por Coito ergo sum

 

 

me abres el apetito

mi dulce mujer

con sexo bañado en limón

cuando

entregada a no sé qué goce

encontrado por mis dedos

me dices

entreabriendo los ojos y la lengua

que quieres ser devorada de calor

 

yo

acurrucado en tu mirada

de pechos erguidos

y caderas encendidas

extasiado en el movimiento de tus muslos

cada vez más serpientes

que aprisionan mis piernas

desenfundo

extraigo un tenedor y un cuchillo

ocultos bajo tu almohada

humedezco la sal de mis labios

y me dispongo al primer bocado

 

¿qué tan excitante puede ser

una mordida a tu cintura

antes de abandonarnos al sueño?

 

 

Debemos caer

mordernos los brazos

y arrancar cada pelo

o piel moribunda

de nuestro cuerpo

 

y escupir

 

soplar nuestros dientes

con la fuerza del huracán

que abandona tu ombligo

todo resto de alimento

de tu cuello desgarrado en mi garganta

de mis muslos arañados por tu lengua

 

todo afuera

 

quedemos suspendidos

entre nubes de metal antiguo

(la cama de la abuela

puede imitar las proporciones del cielo)

 

Debemos caer

y amarnos con la fuerza

de aquellas miradas en los pasillos

llenos de letras

 

en silencio

gritando

pero tan susurrándonos

que apenas si nos oímos

aquellas tardes

 

caigamos

y que el viento

se adelgace en tus oídos

 

yo  pronunciaré tu nombre

tú temblarás en el abrazo

 

y la caída será eterna

pero cuando estemos limpios

tal vez nos convertiremos en vuelo

 

Posteado en Poemas con etiquetas, , sobre Junio 2, 2008 por Coito ergo sum

 

Cómo podrías soportar, Julio, estas noches en esta cama, en este cuarto, en estos días tan vacíos de todo? Pero es comprensible. Tendrías una osita a tu lado y quizás un dragón rojo roncando en tu puerta. Allí podría sentirme seguro. Pero no tengo nada de eso.

Soy como un extranjero en una calle que no conoce, soy el último animal de una especie que nunca existió. He nacido de las palabras de un libro que ya no recuerdo. Estoy solo.

Alguna vez, desde aquí, podría verse el sol. Pero llegó el atardecer y fueron apareciendo las estrellas, algunas estrellas que se perdieron luego sin llegar a ser nada. Aquí nunca hay estrellas. Hasta que llegó la noche. Tenía que llegar la noche. Lo único que llegó en realidad; porque todo siempre es alejamiento, todo siempre es pasado. Nadie quiere aceptarlo (no muchos al menos), pero todo se dirige hacia la muerte. lo único que nos queda son recuerdos. Los que piensan en el “futuro” en realidad buscan tener un pasado.

Recuerdos. Acciones. Movimientos.

Lo único que tengo es un nombre. Antes el mundo se ordenaba al pronunciarlo. Irónicamente, ahora que intento borrarlo, me encuentro con que lo tengo atravesado en el pecho, comprometiendo dos costillas, un pulmón y parte del tejido cardiaco. Y duele. Y el mundo muestra su mejor sonrisa, la más sarcástica, la que le sale más natural. Ni yo puedo fingir tan bien. Es inútil buscar en mi rostro las muecas de la alegría. Aun cuando mis labios se estiran hacia los laos, dejando ver mis dientes, los ojos me delatan.

Puedo elegir el no-movimiento? Puedo seguir el efecto inverso al de aquella película de Allen? Quiero meterme en la película, quiero ser parte de la escena, prometo no mirar a la cámara. Pero eso es inútil sin alguien al lado. Tú lo dijiste, Julio: si se extiende la mano, lo menos que se espera es otra que te corresponda. Y yo llevo tanto tiempo esperando. esperando ya sin esperar.

Soy el aviso económico perdido en medio de los clasificados, soy e niño menos popular de la escuela jugando a las escondidas entre los arbustos, esperando que sea una niña la que me encuentre. Nadie está jugando conmigo. Espero entrar por error en algún juego.

Como todos, aunque más consciente, voy hacia la muerte.

Y estoy solo.

 

Posteado en Coito ergo sum con etiquetas, sobre Junio 1, 2008 por Coito ergo sum

La experiencia de Coito ergo sum

Parece mentira que hayan pasado casi ocho años desde que, junto a cuatro buenos amigos, nos unimos y formamos una suerte de grupo literario con el fin de publicar los poemas que por esa época empezábamos a escribir. ¿Y qué sabiamos nosotros, cachimbos de la escuela de Literatura de la UNMSM, sobre formar un grupo liteario? Nos impulsaba, sobre otras cosas, nuestra amistad y la pasión incontenible por las letras que todos compatíamos. Así, una tarde del año 2000, bajo las escaleras de uno de los pasillos vacíos de la Facultad de Letras, le dimos nombre a dicho grupo: Coito ergo sum. Y asimismo, unas semanas después, tras lidiar con la computadora, “diseñando” la primera plaqueta, llegando a la desesperación por causa de nuestra absoluta ignorancia en materia de informática (recuerdo muy bien aquellas estresantes seciones de ”preprensa” en mi casa), y tras las correrías en la universidad para sacar las copias de la publicación, en copias Mari por supusto (los entendidos seguro esbozarán una sonrisa) ya que no contabamos son el dinero suficiente para mandar a imprimir como se debía nuestro trabajo, tuvimos entre nuestras manos el primer número de Coito ergo sum.

A pesar de nuestras expectativas algo pesimistas, la plaqueta fue recibida con gusto tanto por los estudiantes como por los profesores de la universidad. Recuerdo que, parados a la salida de las clases, en las puertas de cada uno de los salones, entregábamos a diestra y siniestra nuestra plaqueta (¿quién en su sano juicio se atrevería a cobrar por algo así?). Tras la acogida, tras las críticas (en su mayoría alentadoras) decidimos seguir con aquella locura. Y de repente nos encontrábamos con algunos números publicados. Incluso, en el número 3 nos atrevimos a invitar a cuatro poetas mujeres (Claudia Alvis, Maruja Salazar, Karla García y Clarivel Valverde); número que, a pesar de la excelente calidad de las poetas, no tan bien recibido por los ocacionales lectores. Y bueno, altos y bajos de por medio, logramos llevar adelante un proyecto bastante personal, íntimo, y disfrutar de ver nuestros poemas circulando de mano en mano y, sobre todo, de ver que alguien, además de nosotros, disfrutaba con leer buena poesía.

En uno de los números finales de Coito ergo sum decidimos incluir un breve texto como una suerte de presentación tardía del grupo, un juego de palabras que, más allá de pretender ser un manifiesto ni nada por el estilo, buscaba simplemente explicar de alguna manera esta iniciativa nuestra de publicarnos. Revisando, hace no muchos días, algunos de mis olvidados cd’s, encontre dicho texto. Tras una relectura, este es el texto que apareció en setiembre del 2002:

 

No diré cómo nació Coito ergo sum (sería demasiado tedioso), tampoco diré a qué se debe este nacimiento, que podría ser considerado por algunos como contranatural, por otros prematuro; nosotros mismos lo ignoramos. Somos inscientes de porqué, cuándo y para qué se dio esta locura de publicar nuestros poemas (para los interesados en fechas exactas, fue a mediados del año 2000 aproximadamente). Solo sabemos que desde aquel día en que nos sentamos los cinco en aquella mesa de la cafetería de Letras, sin dinero más que para un café y un par de cigarrillos que pasabn de mano en mano, las contracciones se hicieron más fuertes hasta terminar, para nuestra sorpresa, aproximadamente un mes después (y no nueve meses, que hubiera sido el tiempo mínimo de trabajo para algo más serio), con la publicación del primer número en nuestras manos. Omar Alvarado, Daniel Amayo, Christian Bernal (el culpable de que la publicación adoptara aquel nombre), Miguel A. Malpartida y José Ramos, son los nombres de los cinco muchachos responsables de aquellas publicaciones, que han sido ya cuatro hasta el momento. Algunas más celebradas que otras; pero todas con el mismo grado de vehemencia, desde el inicio de su salida a la luz. Así, Coito ergo sum espera seguir ignorando el control de natalidad y seguir llenando el mundo (o por lo menos los pasillos de Letras) con más hijos, cada uno mejor que el anterior (algo que criticarían las madres abnegadas), tal vez con esa misma inconstancia que nos ha caracterizado; pero que causó la espera impaciente de algunos que reclamaban, y lo siguen haciendo, la aparición de otro número. Podríamos decir que no los defraudaremos, pero queda la posibilidad de hacerlo.

Coito ergo sum

(Lima, 5 de septiembre del 2002)

 

Luego de un tiempo, cada uno siguió su rumbo, pero siempre impulsados por esa pasión hacia la literatura. Fue una época excelente para la creación literaria en San Marcos aquellos primeros años de la década del 2000. Muchos grupos aparecieron a la vez (Sociedad elefante, Segregación, Club de la serpiente, en San Marcos; Cieno, en Católica; Colmena y Jade, en Villarreal; el Taller de poesía de la U. de Lima; entre otros), muchos eventos y recitales se organizaron en diversas universidades, y muchos amigos hicimos durantes esos años.

La creación sigue presente. Muchos publicamos nuestros propios libros, otros lo hicieron como grupos. En particular, de Coito ergo sum, Miguel Ángel Malpartida ha publicado recientemente su segundo excelente poemario, y yo publiqué, a fines del 2006, el mío. Por lo pronto, yo lo seguiré haciendo, ahora por medio de esta página que busca ser un espacio de expresión donde los sentidos y el cuerpo se hacen presentes más allá de la inconstancia de la red. Aunque, como dijimos en aquel viejo texto, espero no defraudarlos con las entregas, pero queda la posibilidad de hacerlo.