La experiencia de Coito ergo sum

Parece mentira que hayan pasado casi ocho años desde que, junto a cuatro buenos amigos, nos unimos y formamos una suerte de grupo literario con el fin de publicar los poemas que por esa época empezábamos a escribir. ¿Y qué sabiamos nosotros, cachimbos de la escuela de Literatura de la UNMSM, sobre formar un grupo liteario? Nos impulsaba, sobre otras cosas, nuestra amistad y la pasión incontenible por las letras que todos compatíamos. Así, una tarde del año 2000, bajo las escaleras de uno de los pasillos vacíos de la Facultad de Letras, le dimos nombre a dicho grupo: Coito ergo sum. Y asimismo, unas semanas después, tras lidiar con la computadora, “diseñando” la primera plaqueta, llegando a la desesperación por causa de nuestra absoluta ignorancia en materia de informática (recuerdo muy bien aquellas estresantes seciones de ”preprensa” en mi casa), y tras las correrías en la universidad para sacar las copias de la publicación, en copias Mari por supusto (los entendidos seguro esbozarán una sonrisa) ya que no contabamos son el dinero suficiente para mandar a imprimir como se debía nuestro trabajo, tuvimos entre nuestras manos el primer número de Coito ergo sum.

A pesar de nuestras expectativas algo pesimistas, la plaqueta fue recibida con gusto tanto por los estudiantes como por los profesores de la universidad. Recuerdo que, parados a la salida de las clases, en las puertas de cada uno de los salones, entregábamos a diestra y siniestra nuestra plaqueta (¿quién en su sano juicio se atrevería a cobrar por algo así?). Tras la acogida, tras las críticas (en su mayoría alentadoras) decidimos seguir con aquella locura. Y de repente nos encontrábamos con algunos números publicados. Incluso, en el número 3 nos atrevimos a invitar a cuatro poetas mujeres (Claudia Alvis, Maruja Salazar, Karla García y Clarivel Valverde); número que, a pesar de la excelente calidad de las poetas, no tan bien recibido por los ocacionales lectores. Y bueno, altos y bajos de por medio, logramos llevar adelante un proyecto bastante personal, íntimo, y disfrutar de ver nuestros poemas circulando de mano en mano y, sobre todo, de ver que alguien, además de nosotros, disfrutaba con leer buena poesía.

En uno de los números finales de Coito ergo sum decidimos incluir un breve texto como una suerte de presentación tardía del grupo, un juego de palabras que, más allá de pretender ser un manifiesto ni nada por el estilo, buscaba simplemente explicar de alguna manera esta iniciativa nuestra de publicarnos. Revisando, hace no muchos días, algunos de mis olvidados cd’s, encontre dicho texto. Tras una relectura, este es el texto que apareció en setiembre del 2002:

 

No diré cómo nació Coito ergo sum (sería demasiado tedioso), tampoco diré a qué se debe este nacimiento, que podría ser considerado por algunos como contranatural, por otros prematuro; nosotros mismos lo ignoramos. Somos inscientes de porqué, cuándo y para qué se dio esta locura de publicar nuestros poemas (para los interesados en fechas exactas, fue a mediados del año 2000 aproximadamente). Solo sabemos que desde aquel día en que nos sentamos los cinco en aquella mesa de la cafetería de Letras, sin dinero más que para un café y un par de cigarrillos que pasabn de mano en mano, las contracciones se hicieron más fuertes hasta terminar, para nuestra sorpresa, aproximadamente un mes después (y no nueve meses, que hubiera sido el tiempo mínimo de trabajo para algo más serio), con la publicación del primer número en nuestras manos. Omar Alvarado, Daniel Amayo, Christian Bernal (el culpable de que la publicación adoptara aquel nombre), Miguel A. Malpartida y José Ramos, son los nombres de los cinco muchachos responsables de aquellas publicaciones, que han sido ya cuatro hasta el momento. Algunas más celebradas que otras; pero todas con el mismo grado de vehemencia, desde el inicio de su salida a la luz. Así, Coito ergo sum espera seguir ignorando el control de natalidad y seguir llenando el mundo (o por lo menos los pasillos de Letras) con más hijos, cada uno mejor que el anterior (algo que criticarían las madres abnegadas), tal vez con esa misma inconstancia que nos ha caracterizado; pero que causó la espera impaciente de algunos que reclamaban, y lo siguen haciendo, la aparición de otro número. Podríamos decir que no los defraudaremos, pero queda la posibilidad de hacerlo.

Coito ergo sum

(Lima, 5 de septiembre del 2002)

 

Luego de un tiempo, cada uno siguió su rumbo, pero siempre impulsados por esa pasión hacia la literatura. Fue una época excelente para la creación literaria en San Marcos aquellos primeros años de la década del 2000. Muchos grupos aparecieron a la vez (Sociedad elefante, Segregación, Club de la serpiente, en San Marcos; Cieno, en Católica; Colmena y Jade, en Villarreal; el Taller de poesía de la U. de Lima; entre otros), muchos eventos y recitales se organizaron en diversas universidades, y muchos amigos hicimos durantes esos años.

La creación sigue presente. Muchos publicamos nuestros propios libros, otros lo hicieron como grupos. En particular, de Coito ergo sum, Miguel Ángel Malpartida ha publicado recientemente su segundo excelente poemario, y yo publiqué, a fines del 2006, el mío. Por lo pronto, yo lo seguiré haciendo, ahora por medio de esta página que busca ser un espacio de expresión donde los sentidos y el cuerpo se hacen presentes más allá de la inconstancia de la red. Aunque, como dijimos en aquel viejo texto, espero no defraudarlos con las entregas, pero queda la posibilidad de hacerlo.

 

6 comentarios para “”

  1. Felix Ordaya Dijo:

    Ja ja! asi que para eso buscabas esa foto, si que eres apresurado Daniel…si que te has pulido….a ver si el grupo se junta nuevamente para rememorar viejos tiempos….¿Sigues buscando la foto? ya la encontre asi que no se….si no la sigo dejando en el baúl de mis recuerdos de la universidad…nos estamos viendo saludos para los viejos camaradas.

  2. Monica Lara C. Dijo:

    HOLA DANIEL…..ME ENCANTO TU POEMARIO SERTHEA,,,,,,ASI QUE YA ESTOY ESPERANDO EL PROXIMO,,,,,ERES MUY BUENO EN LO Q HACES…MUCHOS EXITOS

  3. wilfredo amayo Dijo:

    Mi querido sobrino Daniel, ya tuve la oportunidad de hablar contigo sobre lo que estas haciendo, nos gusta mucho…y veo que vas creciendo a pasos largos y violentos, llenos de pasión y encanto. Unas sinceras felicitaciones para todos los integrantes del grupo “coito ergo sum”…y a seguir produciendo buena poesía que habemos muchos mortales que nos gusta leer, para elevar nuetro espiritu algo alicaido.
    Un fuerte abrazo tu tio WAC

  4. Siempre en la memoria COITO ERGO SUM…
    Adelante Daniel.

  5. Si hay algo que más admiro en el ser humano, es la creatividad. El amor a las letras, la creación a partir de esa herramienta tan “creativa” hace posible que nuestro ser encuentre parte de esa escencia, de esa rara sensación “productiva”, de ese encanto que pasa por nuestra cabeza sintiendose hasta el centro de las emociones y reflexoines. Escribir, crear, retoñar en palabras parte de ese mundo que atrapamos de uno mismo; esa capacidad tan emocionantemente “agotadora”, tan humanamente encantadora, tan “escapista”, atrapante…Esa busqueda que se asoma de a poco, abundante, veloz, fugaz, eterna…; así nos hacemos tan humanos en capacidad de expresar escribiendo.
    Y siempre será agradable saber que hay quienes escriben y escriben y escriben, y no paran porque es parte de lo que son…y si paran, es una pausa momentánea, una recarga cual generador. Y una de sus más interesantes creaciones es Coito Ergo Sum, con este su portal, una ventana donde se ven gotas abundante de creatividad e inicitiva. Lamento no tener una copia de esa primera edición impresa, no tuve la suerte de toparme de su entrega en los espacios de la universidad, en aquel nuestra facultad, en sus inicios…
    Sigan Adente porque, hay quienes precisan escribir, quienes precisan leer, quienes precisan escuchar y quienes precisan hacer todas juntas…

  6. Sabes que admiro tu trabajo y el empeño que le pones a todo lo que emprendes, sigue adelante haciendo lo que t anto te gusta y que haces muy bien. Tus amigos siempre te apoyaremos. Un abrazo.

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