me abres el apetito
mi dulce mujer
con sexo bañado en limón
cuando
entregada a no sé qué goce
encontrado por mis dedos
me dices
entreabriendo los ojos y la lengua
que quieres ser devorada de calor
yo
acurrucado en tu mirada
de pechos erguidos
y caderas encendidas
extasiado en el movimiento de tus muslos
cada vez más serpientes
que aprisionan mis piernas
desenfundo
extraigo un tenedor y un cuchillo
ocultos bajo tu almohada
humedezco la sal de mis labios
y me dispongo al primer bocado
¿qué tan excitante puede ser
una mordida a tu cintura
antes de abandonarnos al sueño?
∞
Debemos caer
mordernos los brazos
y arrancar cada pelo
o piel moribunda
de nuestro cuerpo
y escupir
soplar nuestros dientes
con la fuerza del huracán
que abandona tu ombligo
todo resto de alimento
de tu cuello desgarrado en mi garganta
de mis muslos arañados por tu lengua
todo afuera
quedemos suspendidos
entre nubes de metal antiguo
(la cama de la abuela
puede imitar las proporciones del cielo)
Debemos caer
y amarnos con la fuerza
de aquellas miradas en los pasillos
llenos de letras
en silencio
gritando
pero tan susurrándonos
que apenas si nos oímos
aquellas tardes
caigamos
y que el viento
se adelgace en tus oídos
yo pronunciaré tu nombre
tú temblarás en el abrazo
y la caída será eterna
pero cuando estemos limpios
tal vez nos convertiremos en vuelo

