Archivos para Junio 2, 2008

Publicado en coito con etiquetas , , el Junio 2, 2008 por Coito ergo sum

 

 

me abres el apetito

mi dulce mujer

con sexo bañado en limón

cuando

entregada a no sé qué goce

encontrado por mis dedos

me dices

entreabriendo los ojos y la lengua

que quieres ser devorada de calor

 

yo

acurrucado en tu mirada

de pechos erguidos

y caderas encendidas

extasiado en el movimiento de tus muslos

cada vez más serpientes

que aprisionan mis piernas

desenfundo

extraigo un tenedor y un cuchillo

ocultos bajo tu almohada

humedezco la sal de mis labios

y me dispongo al primer bocado

 

¿qué tan excitante puede ser

una mordida a tu cintura

antes de abandonarnos al sueño?

 

 

Debemos caer

mordernos los brazos

y arrancar cada pelo

o piel moribunda

de nuestro cuerpo

 

y escupir

 

soplar nuestros dientes

con la fuerza del huracán

que abandona tu ombligo

todo resto de alimento

de tu cuello desgarrado en mi garganta

de mis muslos arañados por tu lengua

 

todo afuera

 

quedemos suspendidos

entre nubes de metal antiguo

(la cama de la abuela

puede imitar las proporciones del cielo)

 

Debemos caer

y amarnos con la fuerza

de aquellas miradas en los pasillos

llenos de letras

 

en silencio

gritando

pero tan susurrándonos

que apenas si nos oímos

aquellas tardes

 

caigamos

y que el viento

se adelgace en tus oídos

 

yo  pronunciaré tu nombre

tú temblarás en el abrazo

 

y la caída será eterna

pero cuando estemos limpios

tal vez nos convertiremos en vuelo

 

Publicado en coito con etiquetas , , el Junio 2, 2008 por Coito ergo sum

 

Cómo podrías soportar, Julio, estas noches en esta cama, en este cuarto, en estos días tan vacíos de todo? Pero es comprensible. Tendrías una osita a tu lado y quizás un dragón rojo roncando en tu puerta. Allí podría sentirme seguro. Pero no tengo nada de eso.

Soy como un extranjero en una calle que no conoce, soy el último animal de una especie que nunca existió. He nacido de las palabras de un libro que ya no recuerdo. Estoy solo.

Alguna vez, desde aquí, podría verse el sol. Pero llegó el atardecer y fueron apareciendo las estrellas, algunas estrellas que se perdieron luego sin llegar a ser nada. Aquí nunca hay estrellas. Hasta que llegó la noche. Tenía que llegar la noche. Lo único que llegó en realidad; porque todo siempre es alejamiento, todo siempre es pasado. Nadie quiere aceptarlo (no muchos al menos), pero todo se dirige hacia la muerte. lo único que nos queda son recuerdos. Los que piensan en el “futuro” en realidad buscan tener un pasado.

Recuerdos. Acciones. Movimientos.

Lo único que tengo es un nombre. Antes el mundo se ordenaba al pronunciarlo. Irónicamente, ahora que intento borrarlo, me encuentro con que lo tengo atravesado en el pecho, comprometiendo dos costillas, un pulmón y parte del tejido cardiaco. Y duele. Y el mundo muestra su mejor sonrisa, la más sarcástica, la que le sale más natural. Ni yo puedo fingir tan bien. Es inútil buscar en mi rostro las muecas de la alegría. Aun cuando mis labios se estiran hacia los laos, dejando ver mis dientes, los ojos me delatan.

Puedo elegir el no-movimiento? Puedo seguir el efecto inverso al de aquella película de Allen? Quiero meterme en la película, quiero ser parte de la escena, prometo no mirar a la cámara. Pero eso es inútil sin alguien al lado. Tú lo dijiste, Julio: si se extiende la mano, lo menos que se espera es otra que te corresponda. Y yo llevo tanto tiempo esperando. esperando ya sin esperar.

Soy el aviso económico perdido en medio de los clasificados, soy e niño menos popular de la escuela jugando a las escondidas entre los arbustos, esperando que sea una niña la que me encuentre. Nadie está jugando conmigo. Espero entrar por error en algún juego.

Como todos, aunque más consciente, voy hacia la muerte.

Y estoy solo.