me abres el apetito

mi dulce mujer

con sexo bañado en limón

cuando

entregada a no sé qué goce

encontrado por mis dedos

me dices

entreabriendo los ojos y la lengua

que quieres ser devorada de calor

 

yo

acurrucado en tu mirada

de pechos erguidos

y caderas encendidas

extasiado en el movimiento de tus muslos

cada vez más serpientes

que aprisionan mis piernas

desenfundo

extraigo un tenedor y un cuchillo

ocultos bajo tu almohada

humedezco la sal de mis labios

y me dispongo al primer bocado

 

¿qué tan excitante puede ser

una mordida a tu cintura

antes de abandonarnos al sueño?

 

 

Debemos caer

mordernos los brazos

y arrancar cada pelo

o piel moribunda

de nuestro cuerpo

 

y escupir

 

soplar nuestros dientes

con la fuerza del huracán

que abandona tu ombligo

todo resto de alimento

de tu cuello desgarrado en mi garganta

de mis muslos arañados por tu lengua

 

todo afuera

 

quedemos suspendidos

entre nubes de metal antiguo

(la cama de la abuela

puede imitar las proporciones del cielo)

 

Debemos caer

y amarnos con la fuerza

de aquellas miradas en los pasillos

llenos de letras

 

en silencio

gritando

pero tan susurrándonos

que apenas si nos oímos

aquellas tardes

 

caigamos

y que el viento

se adelgace en tus oídos

 

yo  pronunciaré tu nombre

tú temblarás en el abrazo

 

y la caída será eterna

pero cuando estemos limpios

tal vez nos convertiremos en vuelo

 

2 comentarios para “”

  1. que buen escrito! me ha encantado
    me has erizado la piel! super descriptivo y caliente te escrito
    mil felicitaciones!

  2. Y la fotografía….

    de quien es?

Escribe un comentario