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Publicado en coito con etiquetas , , el Septiembre 6, 2008 por Coito ergo sum

                                 

 

correr-correr-correr

y subir las escaleras

hasta el borde último del recuerdo

la última culpa

el inicio del eterno grito

 

un paso

hacia el salto

alto

bajo

 

caer-caer-caer

empapado de cristales rotos

caracoles

hormigas de papel picado

 

como fotografías

asomarme a tus ojos

antes del inicio

y la insania

de morderme los pies

esperando tus respuestas

 

las nubes

la niebla

mis párpados

mis brazos

 

la lluvia dibujando una ventana

el viento arrancando mi piel

tu mirada consumiéndome

la angustia de una película de vidrio

y aluminio

 

y el golpe

 

sobre tus muslos

siempre contra tus pechos

con el estático dolor

del silencio colgando en mi oído

Publicado en coito con etiquetas , el Julio 12, 2008 por Coito ergo sum

 

 

Blue. Azul. Cielo sin nubes. Noche sin estrellas.

A veces la tristeza y la melancolía y el retiro voluntario de esto que nos rodea. De automóviles que gritan. De ventanas rotas y animales sin dirección. De llanto de niños y radios.

Estado del cuerpo, me susurras tú a los labios. Yo, mirando los tuyos. Es una ausencia, me explicas con aquella sonrisa. Un no estar acá. Como aquel niño abrazando un cachorro confundido entre sus brazos. Nada le importa. Nada lo perturba. El sonido de los zapatos. La voz de su madre. Nuestras miradas. Se acurruca en su esfera de peluche latiente. Un tesoro hallado. Un espacio azul descubierto sin querer.

Minuto azul. One blue second. Mirada hacia el interior. Donde todo tiene el color de tus ojos.

Solo tú. Minuto azul, pero contigo. En tu piel y en cada rincón de tu cuerpo. Como ese niño, me abrazo a ti. Mis brazos dejaron ya de ser pequeños. Me aferro a tu cintura con los dientes. Tú eres mi esfera, mi espacio azul. My last blue corner.

Blue. Azul. Estado del cuerpo. Y de los besos por la noche. Y de tus piernas atrapando mis manos. Y el calor de tus pechos sobre el mío. Y el sudor de tus caderas. Cielo sin nubes donde extiendes tus alas. Tus alas de arena. Tus alas color espuma-de-mar. Lo cubres todo. Y todo es azul cuando me reflejo en tu mirada.

Everything is blue.

Nuestros cuerpos ausentes dejan una silueta en la pared. Única figura de nosotros sobre un fondo azul que es el océano ya sin sol. Las olas del mar bajo un atardecer melancólico y sin lunas. Olas que se elevan para tocarte. Para sentir el sabor de tus plumas pegadas al techo de este cuarto azul.

Nada tiene conexión más allá de tus ojos. Nada se relaciona. Solo en el leve temblor de tus muslos la arena bajo nuestros pies es húmeda. Planeta azul que nace de tus manos sobre mis mejillas.

Blue, cuando miro desde el refugio de tu piel. Como sorprender la luz del océano entre cada uno de tus cabellos. Como acariciarte sin motivo cada mañana. Como besarte. Como escribir sin entender porqué. Como terminar y cerrar los ojos y perder el cuerpo y disolverme en tu garganta y volver a empezar en un mundo nuevo.

Blue. Azul. Cielo sin nubes. Noche sin estrellas. Siempre sobre ti.

 

Publicado en coito con etiquetas , , el Junio 2, 2008 por Coito ergo sum

 

 

me abres el apetito

mi dulce mujer

con sexo bañado en limón

cuando

entregada a no sé qué goce

encontrado por mis dedos

me dices

entreabriendo los ojos y la lengua

que quieres ser devorada de calor

 

yo

acurrucado en tu mirada

de pechos erguidos

y caderas encendidas

extasiado en el movimiento de tus muslos

cada vez más serpientes

que aprisionan mis piernas

desenfundo

extraigo un tenedor y un cuchillo

ocultos bajo tu almohada

humedezco la sal de mis labios

y me dispongo al primer bocado

 

¿qué tan excitante puede ser

una mordida a tu cintura

antes de abandonarnos al sueño?

 

 

Debemos caer

mordernos los brazos

y arrancar cada pelo

o piel moribunda

de nuestro cuerpo

 

y escupir

 

soplar nuestros dientes

con la fuerza del huracán

que abandona tu ombligo

todo resto de alimento

de tu cuello desgarrado en mi garganta

de mis muslos arañados por tu lengua

 

todo afuera

 

quedemos suspendidos

entre nubes de metal antiguo

(la cama de la abuela

puede imitar las proporciones del cielo)

 

Debemos caer

y amarnos con la fuerza

de aquellas miradas en los pasillos

llenos de letras

 

en silencio

gritando

pero tan susurrándonos

que apenas si nos oímos

aquellas tardes

 

caigamos

y que el viento

se adelgace en tus oídos

 

yo  pronunciaré tu nombre

tú temblarás en el abrazo

 

y la caída será eterna

pero cuando estemos limpios

tal vez nos convertiremos en vuelo

 

Publicado en coito con etiquetas , , el Junio 2, 2008 por Coito ergo sum

 

Cómo podrías soportar, Julio, estas noches en esta cama, en este cuarto, en estos días tan vacíos de todo? Pero es comprensible. Tendrías una osita a tu lado y quizás un dragón rojo roncando en tu puerta. Allí podría sentirme seguro. Pero no tengo nada de eso.

Soy como un extranjero en una calle que no conoce, soy el último animal de una especie que nunca existió. He nacido de las palabras de un libro que ya no recuerdo. Estoy solo.

Alguna vez, desde aquí, podría verse el sol. Pero llegó el atardecer y fueron apareciendo las estrellas, algunas estrellas que se perdieron luego sin llegar a ser nada. Aquí nunca hay estrellas. Hasta que llegó la noche. Tenía que llegar la noche. Lo único que llegó en realidad; porque todo siempre es alejamiento, todo siempre es pasado. Nadie quiere aceptarlo (no muchos al menos), pero todo se dirige hacia la muerte. lo único que nos queda son recuerdos. Los que piensan en el “futuro” en realidad buscan tener un pasado.

Recuerdos. Acciones. Movimientos.

Lo único que tengo es un nombre. Antes el mundo se ordenaba al pronunciarlo. Irónicamente, ahora que intento borrarlo, me encuentro con que lo tengo atravesado en el pecho, comprometiendo dos costillas, un pulmón y parte del tejido cardiaco. Y duele. Y el mundo muestra su mejor sonrisa, la más sarcástica, la que le sale más natural. Ni yo puedo fingir tan bien. Es inútil buscar en mi rostro las muecas de la alegría. Aun cuando mis labios se estiran hacia los laos, dejando ver mis dientes, los ojos me delatan.

Puedo elegir el no-movimiento? Puedo seguir el efecto inverso al de aquella película de Allen? Quiero meterme en la película, quiero ser parte de la escena, prometo no mirar a la cámara. Pero eso es inútil sin alguien al lado. Tú lo dijiste, Julio: si se extiende la mano, lo menos que se espera es otra que te corresponda. Y yo llevo tanto tiempo esperando. esperando ya sin esperar.

Soy el aviso económico perdido en medio de los clasificados, soy e niño menos popular de la escuela jugando a las escondidas entre los arbustos, esperando que sea una niña la que me encuentre. Nadie está jugando conmigo. Espero entrar por error en algún juego.

Como todos, aunque más consciente, voy hacia la muerte.

Y estoy solo.