A Karla
mi hermosa gaviota
He aquí el cuerpo de la rosa verdadera
Martín Adán
I
La rosa primordial
la de tus ojos
que aletean
con ritmo de gaviota
y estrella
en pasillos de arena
donde las letras
solo forman tu nombre
y el primer impacto de tu mirada
suena como aquel clavecín
que susurra la melodía barroca
iniciada en la explosión
bajo tus párpados
II
La rosa en tus mejillas
tiene pétalos transparentes
y piano nocturno
que se agita
bajo mis dedos
expandiéndose
hasta cubrir
todo tu cuerpo
el cielo con estrellas de neón
el universo
III
Tus labios
la rosa sensual
de pincel con acuarela naranja
y rayo fulminante
en el centro de mi pecho
fuegos artificiales
en el pétalo enrollado de tu lengua
bomba arco iris
tu beso
lleno de rocío
y espuma de mar
IV
Tu voz
la rosa de pétalos infinitos
que palpitan en tu garganta
bajo tus pechos
hipnotizando
mis dedos de cera encendida
y disuelta
cuando el profundo canto
nace de tu ombligo
bajo el beso sin tiempo
en el instante de la
próxima caricia
V
La rosa de tu cabello
es una eterna lluvia
sobre el musgo fresco de tus hombros
que humedece
el rápido temblor
de la entrega
al calor del cubo naranja
al sol de crayolas enormes
a la sensación de las gotas
sobre nuestra piel
VI
Me extiendo
sobre las rosas de tus pechos
abiertos
amaneciendo
entre aquella suavidad
impronunciable
de pétalos comprimidos
en los extremos de tu piel
y rompiendo
entera
la naturaleza más dulce
reposada en el centro
de las dos rosas
que atrapan el mundo
mientras florecen
entre los dientes
con mi lengua de aspersor
manteniendo la humedad
de tus pequeños pétalos oscuros
VII
Todas las noches
a cinco centímetros de
de las estrella mayor
en tu ombligo
la rosa blanca de tu cintura
atrapa mis dedos
bajo el trópico de plumas
bajo tu piel forrada de pétalos
que anulan el tiempo
y destrozan los relojes
apuntando siempre
al sur
donde las curvas infinitas
señalan los límites
de la breve proyección de tu vientre
antes de los labios
VIII
Tus caderas
son la rosa
con forma de gaviota
de nave encallada
en mis manos
una playa
cubierta de pétalos
donde el mar
se oye como tu nombre
y tiene el sabor
de las plumas transparentes
que derramas
sobre las olas
mientras susurras cada letra
de la palabra “cielo”
IX
Sobre mí
vuela la rosa de tus muslos
en donde se ocultan las noches
reposan las nubes del horizonte
y mis manos…
rosa ardiente
aromada de constelación
pintada con plumas
que transforma mis manos
en serpientes lamiendo el desierto
tus muslos
saltan bajo la luz deslumbrada
de mis dedos
agitándome
incendiándome el
beso
X
Finalmente
se devela la suprema
la que siempre se dibuja
en cada espacio primitivo
detrás de mi pecho
y me asomo a la rosa
que es tu sexo descubierto
luego de la lluvia
y me hundo en ella
como se hunden en
la arena
los pies desnudos
todas las rosas
son solo aquella
todos los instantes
se condensan
en aquel punto
desde el cual se inicia
el océano
y es capturado
el beso
entregado
a la pequeña mordida
de las olas
sobre aquella gaviota
nadando en un cielo de agua
naranja
.
